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UN BOCADO DE SOMBRAS


Hay, a veces,
un sediento deseo
por deshojarme en un instante,
por volverme un calco de nostalgias
y que de los huesos y del polvo
                       un silencio florezca.
Quizá la ausencia es un eco
rebotando en la boca de la nada,
una voz
que a veces se asoma
a través de un insomnio cualquiera
o de una mirada al cielo
con una pregunta sin respuesta.
Reconozco en mis fantasmas
apenas un bocado de sombras,
un vagabundeo por la fauna de la memoria,
un relámpago invisible que revela
el latido sombrío del tiempo y las cosas.
Quisiera
reclamar un lugar en la existencia,
cortar la realidad con un cuchillo
y tener la entera certeza
de desaparecer bajo las piedras.
Mas aquí estoy,
        sedentario,

                            resignado,

                                                   en la fiesta de la vida…

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