Cuida bien del viento, musitó
mientras dormía en los molinos.
A pie en la praderas marinas
donde estoy durmiente dando círculos
sobre mi misma.
Respiro nuestro pasado,
al toque de bombos; los delfines
en sus labios.
En poderosa sinfonía sopla
para vengar arrullo. Y haya vuelvo,
sin fronteras precisas. en el estadía
más primitiva del color.
Qué modula, qué modulas,
que retumbe en hondas tan puras
la tonada azulada en río crecido
la gran vía, unida en amor.
Por efecto de su palabra
Por efecto de su corazón, que preserva
y protegen los delfines de sus labios,
cerca, a desembocar.
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