Presente ésta el aroma de la paz luego del conflicto, soy un perro que agoniza bajo el canto sonoro del alto celeste, el trepidante silencio hormiguea bajo la piel y luego, el tufo de palabras que se vuelven silabas para terminar en vocales bajo la sabana. Ir y venir sin saber el destino ni punto de partida. Partir el tiempo. La boca que se vuelve cascada, el destellante eco que se expande por el cuarto y el cuerpo. Un sabor que se oxida mientras más lo repases por la boca. Jugar con el tiempo. Recrear todo con los ojos cerrados. Ser el bosque y sentir el incendio. Ser cada uno de los árboles. También ser la llama. El grito. El fugaz, ahogado, en el, pozo de la voz. Yderrepentesersentirtodoloqueterodeaydartecuentaqueesemoentoesmáscortomientrasmáslopiensesynolopuedessa-bo-rear. Tengo la piel cansada y mi mente se va contigo.
- No te duermas, ya tengo hambre.
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