Sin título, Tetsuya Ishida, 1998.
Sólo deseo construirte en mi mente,
Materialízate, emerge sigilosamente,
Acaricia mi sangre en las sombras,
El idioma de las serpientes en penumbras.
Revisité al sonido florido
Que emerge de tu voz,
Mi forma ha cambiado su sentido,
Las memorias rasgan como una bestia feroz.
¿El infinito sabe de esperanzas?
Escucharte en silencio, develar las remembranzas,
¿Tu rostro, un paisaje de los sueños?
Quizá puedas liberarte, ser la inmensidad sin dueños.
Pienso que no hay cohesión entre las estrofas. Cada una habla de un tema o momento diferente y no abordando algo concreto. No quiero decir con esto, que en un poema no pueda tocarse varios temas, pero debe considerarse el cambiar de tema con sutileza y congruencia para no confundir al lector. Por otra parte, considero que pueden ir seccionados, pensar en cada párrafo independiente, una sección de momentos no necesariamente en un orden de tiempo, mi sugerencia es que consideré esto. Por ultimo hay metáforas muy bien logradas, y es un buen poema pero no me remite a la imagen a pesar de que la puedo ver, yo no encuentro alguna similitud.
ResponderEliminarSon ecos de una misma voz que habla para sí misma. ¿Es un desorden de ideas?
ResponderEliminarEl cuadro me hace sugerir bastantes cosas, quizás se puede mejorar el poema sí hay relación entre los versos, no tanto en la forma sino en las imágenes.