Las ratas ignoran que viven en México,
pero nosotros, poetas de cloaca,
lo padecemos en los huesos.
Nuestro pan de cada noche son las riñas:
rumba acelerada con sabor a caña.
Nuestro submundo el metro,
las aceras, las caguamas banqueteras,
los versos clandestinos,
los cuartos de azotea.
Hacemos de la poesía una borrachera metafísica
y de la borrachera una vida y de la vida
un poema jodido, prieto y mal hablado:
—¡Mejor ponte a trabajar, pinche viejo mariguano!
Traemos rabia en la tinta,
en las venas una genética analfabeta.
No nacimos para ganar o perder
simplemente, nacimos, y ya.
Aquí andamos, nomás,
en el nido de un águila enferma,
corazón de cactus ponzoñoso.
y de la borrachera una vida y de la vida
un poema jodido, prieto y mal hablado:
—¡Mejor ponte a trabajar, pinche viejo mariguano!
Traemos rabia en la tinta,
en las venas una genética analfabeta.
No nacimos para ganar o perder
simplemente, nacimos, y ya.
Aquí andamos, nomás,
en el nido de un águila enferma,
corazón de cactus ponzoñoso.
Charros beatnik, mexi-malditos,
escribiendo versos de cochambre
desde una cama
con olor a trasnochado,
con el alma rayoneada
como butaca de escuela secundaria.
Los poetas de cloaca
aquí presentes:
No queremos premios ni reconocimientos
queremos una pelea callejera con la muerte.
No queremos fama ni amor ni dinero
queremos vivir ¡vivir¡ ¡VIVIR!
al filo del presente.
escribiendo versos de cochambre
desde una cama
con olor a trasnochado,
con el alma rayoneada
como butaca de escuela secundaria.
Los poetas de cloaca
aquí presentes:
No queremos premios ni reconocimientos
queremos una pelea callejera con la muerte.
No queremos fama ni amor ni dinero
queremos vivir ¡vivir¡ ¡VIVIR!
al filo del presente.
Comentarios
Publicar un comentario