Monstruo romántico;
me das miedo, pero no te extraño.
Apareces de noche y de día,
no tienes hora ni freno.
Te burlas a carcajadas
acechas mi temor.
Rezo, imploro que desaparezcas,
rasguñas mi rostro,
destruyes mis ropas.
Cierro los ojos,
levito en silencio.
Despierto entre sollozos
y fulgurantes destellos.
Comentarios
Publicar un comentario