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COMUNIÓN TERRESTRE


Detrás de mi callada mirada
hay un rezo a la vida,
hay un fruto de luz sabor a sol.

Mis pies son lenguas saboreando la tierra,
Mis ojos están ebrios de vino verdor.

Un soplo de alba me barre el polvo de los días.

En mi cuerpo danza un pistilo de cielo
cosecha una pulpa de sueños, ¡ahí!
dónde el llanto alguna vez fue flor.

y yo,
diáfano,
estoy al fin desnudo de mi.

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