Almas humeantes contra el miedo, Brillan los ojos de una flor imaginante Contando las historias de un navío errante, Palabras luminosas de un corazón ardiendo. La mirada taciturna se llenó de colores, Construir un futuro de apacibles fulgores, Arremeter ante el insondable vacío Bebiendo el viento, acariciando el sonido. Esperar, con la paciencia del mar, Soñar la posibilidad de volar Incendiando las nubes, flotando en alteridad, Diluyendo el gris que nos convierte en ciudad. Saborear el néctar y su energía, Alcanzar tu mirada, reposarla en la mía, Extender lazos sin muerte, sin vigencia, Tejer nuestras entrañas al infinito sin ausencia.