El viento forja un rostro con la caricia suave de un padre violento
que intenta reparar el daño irreversible de su acto
aquel viento es el mismo que escurre como cascada horizontal
sobre el mismo rostro que forma como una montaña inamovible
vieja montaña firme presente antes del nacimiento del sol
aquel viento es el mismo que escurre como cascada horizontal
sobre el mismo rostro que forma como una montaña inamovible
vieja montaña firme presente antes del nacimiento del sol
edad tras edad de un mundo muerto y desgarrado
poros en montaña rostro
cuevas que el viento sale y entra en el parpadeo de un pez
Se abre paso la pincelada sonora
como se abre el cielo a la luz del trueno que agrieta el cielo
en la última noche en que los humanos
igual que él
pudieron ver sus caras en el reflejo del agua que se iba sin boleto de vuelta
Y su palabra es golpe que nadie escuchan en ningún lugar
pero existe
es madura gota precoz que penetra el fondo del cielo y la altura del suelo
donde pasa el auto que imita el caminar de un rengo
la barca sin remo por un río lleno de piedras y escombros
el dedo que apunta con tono de un sí ansioso
deseoso de aceptación
color textura del árbol viejo pero firme al tiempo en que
es desplazado por edificios altos y frágiles
acompañado siempre como su inseparable amigo
como si fuese siempre música de fondo y vida al trecho
un ronroneo rugir de la amplificación del lápiz recorriendo el papel
que escribe con premura y estupidez un algo que no debe de
qué no debe
poros en montaña rostro
cuevas que el viento sale y entra en el parpadeo de un pez
Se abre paso la pincelada sonora
como se abre el cielo a la luz del trueno que agrieta el cielo
en la última noche en que los humanos
igual que él
pudieron ver sus caras en el reflejo del agua que se iba sin boleto de vuelta
Y su palabra es golpe que nadie escuchan en ningún lugar
pero existe
es madura gota precoz que penetra el fondo del cielo y la altura del suelo
donde pasa el auto que imita el caminar de un rengo
la barca sin remo por un río lleno de piedras y escombros
el dedo que apunta con tono de un sí ansioso
deseoso de aceptación
color textura del árbol viejo pero firme al tiempo en que
es desplazado por edificios altos y frágiles
acompañado siempre como su inseparable amigo
como si fuese siempre música de fondo y vida al trecho
un ronroneo rugir de la amplificación del lápiz recorriendo el papel
que escribe con premura y estupidez un algo que no debe de
qué no debe
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